13/11/09

La nota

Ya entrada la mañana, te despiertas con la boca seca, conservando aún ese sabor amargo que inunda tus papilas desde hace días, matándole el sabor a todo cuanto pruebas. Y sigues sintiendo ahí justo abajo del esternón esa bola que punza y se vuelve cada vez un poco más grande, cada vez un poco más dura, como una bola de béisbol que te dificulta la respiración y hace que tu cuerpo se sienta pesado, lento, sin fuerza. Aún sientes ganas de llorar, sin embargo tus lagrimales no consiguen producir nada, se han marchitado a lo largo de tantos años de desconsuelo y soledad del alma. Pero hoy, por fin la expectativa ha cambiado, y eso te da cuando menos algo de fuerza para levantarte mientras te tallas los ojos con el anverso de la mano y caminas hasta el baño, abres la llave del agua y de inmediato acercas tus labios para humedecer tu boca. luego te ves al espejo, ese que nunca miente y que te confirma, como cada mañana, lo maltrecho que estás, no sólo físicamente, pues a fin de cuentas el tiempo pasa y uno va envejeciendo de forma irremediable, sino que tus ojeras y esa opacidad de tus ojos que te recuerdan a los de un pescado echado a perder, combinada con la maraña de cabellos que cubre tu cabeza sin orden alguno, reflejan exactamente lo podrido, lo perdido que estás, lo vacía que ha quedado tu alma después de tantos años de esfuerzos inútiles y ese sentirte ajeno a todo cuanto te rodea.

Juntas tus palmas bajo el chorro de agua y te las llevas a la cara, repites la operación varias veces, como si quisieras borrar la imagen que acabas de ver en el espejo antes de seguir adelante; y mientras lo haces te preguntas (como cada mañana al despertarte, desde hace ya tanto tiempo), cómo fue que te dejaste atrapar, en qué momento abandonaste la partida y dejaste que ellos, los otros decidieran por ti bajo mil y un pretextos, y te alejaran día a día de lo que realmente eras, hasta convertirte en lo que eres ahora un triste hombre gris, enfundado en una vida no te pertenece, que jamás debió de ser la tuya, con el alma marchita, y atrapado en una jaula que segundo a segundo reduce tu tamaño y te presiona y te ahoga; pero ya no, por fin te has armado de valor y decidiste rescatar tu dignidad y plantarte ante el mundo entero y gritar por primera vez en tu vida y a voz de cuello, tajante, irrevocable, la palabra "NO".

Preparas la ducha y te bañas con un esmero poco acostumbrado, quieres estar inmaculado antes de seguir adelante y mientras te secas, piensas en la cara que va poner el imbécil de tu jefe, ese que te ha arrastrado de un lado al otro para ocultar su ignorancia e incapacidad, cuando llegue el lunes y sepa tu decisión, o la de aquella supuesta amiga que te juraba comprensión y lealtad eterna mientras a tus espaldas boicoteaba la única oportunidad que tuviste en años de romper el cerco, de acceder a una nueva forma de vida, que si bien no era la que esperabas, por lo menos te ofrecía un poco de calidad a tu existencia, o hasta la del padre Antonio, que tanto esfuerzo pasó que lo que él decía era el bien y lo que tú eras era el mal; y así vas alargando la lista de personas y personajes que han desfilado por tu vida señalándote con el índice, marcándote como el paradigma de lo social y políticamente inaceptable, condenándote por pretender en algún momento cometer, lo que para todos ellos era el peor de los pecados: ser tú mismo. No lo puedes evitar, alzas la mirada y el puño, y extiendes decidido el dedo medio mientras estallas en una carcajada que hace eco en el baño, con todas las fuerzas de tu alma les deseas a todos que se vayan a la mierda porque tú, su títere, su juguete, está cansado de ceder, de tratar inútilmente de complacer a los demás en lugar de hacerle caso a al corazón. La carcajada y la seña te liberan, la bola debajo de tu esternón se disipa del todo y contra todo pronóstico, comienzas a llorar y tu llanto termina de lavar tu alma, porque no son lágrimas de amargura, sino de felicidad las que llenan tus ojos durante unos minutos.

Cuando dejas de llorar, sales del baño y te vistes y arreglas con esmero, sabes que este día será especial, definitivo para ti, así que quieres verte impecable; miras el reloj, aún es muy temprano; así que sales a la calle y das una vuelta por el barrio; sientes que tu paso es ligero y te sorprendes al ver tu reflejo en el cristal de un aparador, estás erguido como hace años no lo hacías, te ves, estás diferente, casi irreconocible y pronto descubres el por qué. A ese que estás viendo en el reflejo no es otro sino tú, tal como eres en verdad, ese que siempre fuiste y que todos trataron de ocultar, de desaparecer, y que hoy al final ha salido una vez más. Respiras hondo y te sientes aún más decidido a romper con tu pasado; miras nuevamente el reloj y aún sigue siendo temprano; pero tú ya no puedes esperar más, así que te encaminas directamente a de regreso a casa.

Al llegar, el teléfono está sonando y aunque tu primer impulso es contestar te decides a no hacerlo y dejas que el aparato grite hasta quedar afónico, pues no estás dispuesto a que nada ni nadie te arruine el momento, tu momento. te acomodas sobre la cama hasta quedar recostado y cómodo, abres el cajón de tu mesita de noche y sacas la Colt .32 de 1893 que heredaste del abuelo. La miras detenidamente unos segundos antes de llevártela a la sien, cierras los ojos y sonríes en el momento en que jalas del gatillo.

La detonación es fuerte y pronto llama la atención de los vecinos; pero ya es demasiado tarde, has renunciado, te le escapaste de las manos a tus captores y para cuando encuentren tu cuerpo tú ya estarás muy lejos, y sólo encontrarán tu cuerpo sobre la cama, con el rostro dibujando una sonrisa y sosteniendo fuertemente con la mano izquierda tu nota de despedida, que en pocas palabras lo dice todo: "Por fin seré libre..."

7/11/09

Martes trece

Fue precisamente un martes trece, de esos en que la gente prefiere andarse con cuidado, en que todo comenzó para mí. Fueron las circunstancias, el destino, o ¿por qué no decirlo?, la suerte de ese martes trece la que me llevó a la bonanza en que ahora vivo. De hecho, nunca planee convertirme en un héroe, acaso pensaba solamente en esperar a que transcurrieran los dieciocho años que faltaban para mi jubilación y atenerme a terminar mis días con la consecuente pensión. Sin embargo, la gloria vino a mí como una ráfaga de luz, de esas que dicen sentir los inspirados antes de crear la obra suprema de su existencia.

Ya había leído en los periódicos las declaraciones del Procurador respecto a la existencia y detección de la llamada "Hermandad", una mafia de empresarios, políticos, militares y policías de muy alto rango que manejaba los hilos finos del crimen del país y que no había pasado de ser una mera teoría conspiracionista; pero que ahora, tras las afirmaciones del Procurador y su determinación pública de acabar con ella, estaba causando un revuelo que tenía a más de uno con los nervios de punta. Ya entre los pasillos de la corporación se rumoreaba sobre la identidad de sus integrantes, se barajaban nombres entre los que se encontraban connotadas personalidades. La situación se puso fea, ya que al tambalearse un coto de poder que durante generaciones había permanecido oculto e intocable y que ahora estaba expuesto a la atención pública, las reacciones no se hicieron esperar, y el país se vio envuelto en una escalada de violencia como no había visto en toda mi carrera como agente policiaco.

Había que dar una solución y pronto, antes de que la oleada de violencia se saliera de control y se llevara entre las patas a muchos inocentes; pero ¿qué podía hacer yo, un simple policía de escritorio y de muy poca monta, ante una situación de ese calibre? acaso muy poco; pero decidí tratar de poner mi granito de arena, cuando me gradué en la corporación había hecho un juramento de resguardar la paz y el orden público, y así mis esfuerzos resultaran inútiles, no me quedaría con los brazos cruzados.

Fue precisamente un martes trece cuando asesinaron al Procurador, El crimen conmocionó al país entero, se traba tal vez del único político verdaderamente honesto que habíamos tenido, y quizá por ello y por su afán de acabar con la podredumbre en que se encontraba convertido el país se había decidido su muerte, se estaba convirtiendo en un símbolo de justicia, un obstáculo al que era preferible arrebatarle la vida y convertirlo en un mártir, antes que permitir que atentara contra la estabilidad del sistema.

De inmediato se iniciaron las investigaciones y no se hablaba de otra cosa. Los mejores investigadores se enfocaron al caso; pero miren cómo son las cosas, la tragedia se configuró mi éxito, pues fui yo, un policía a quien nadie miraba, a quien nadie conocía, el que dio con el autor del crimen, tan sólo a unas horas de cometido, y obtuve información que fue determinante y detallada que permitió precipitar la caída de varios miembros de la "Hermandad". Por supuesto, fui condecorado y dejé de ser un agente anónimo, un número más en la nómina de la corporación. Rápidamente me ascendieron y me sacaron del escritorio en el que llevaba años refundido para hacerme cargo de trabajos de cada vez mayor importancia, ganando el reconocimiento y la confianza de mis superiores. Así fue como sin sospecharlo siquiera, por ese golpe de suerte, por esa capacidad de respuesta que demostré, que llegué a la cumbre.

Ahora, sin temor a sonar arrogante, puedo decir que dentro del andamiaje del país, soy un hombre clave, importante. Todos me reconocen por haber dado con el responsable de la muerte del Procurador sin que nadie me lo hubiera pedido, y si algo me satisface, es que nadie, absolutamente nadie, supo cómo ni de qué manera me las arreglé para meterme en el despacho del Procurador y le dí la puñalada en la espalda, para inmediatamente después vaciar mi pistola en su cabeza. Nadie sospecha siquiera de las nueve horas que me llevó a convencer a aquel cartero para que, a fuerza de las más originales y sofisticadas torturas que practiqué en su cuerpo y su mente, se confesara culpable. Todo salió a pedir de boca.

Hoy, curiosamente un martes trece, Tomo Posesión como nuevo Procurador. Pero lo mejor sucederá esta noche, cuando por fin, me den la investidura de Hermano Mayor". Todo está en orden. Todo está en paz.

31/10/09

Primer año

Y bien, estamos cumpliendo un año de que iniciamos estos pasos en la red, y parece mentira cuántas cosas han pasado a lo largo de este trayecto; pero sin duda, lo más importante ha sido la oportunidad de poder escribir con total y absoluta libertad, dejar fluir las palabras sin restricción alguna, haciendo que como dice una canción de Marina Rossell, las palabras curen las frustraciones y la incomprensión que a veces inunda el entorno.

Pero hemos cumplido el compromiso y el objetivo planteado hace trescientos sesenta y cinco días, cuando después de una grave crisis imaginativa, decidimos retomar el camino y asumir la disciplina de dejar testimonio de estos pasos semana a semana, sin imaginar, y en eso seremos honestos, que en algún momento alguien se tomaría la molestia de detener su andar para leer estas líneas en las que ha habido, si no de todo como en botica, sí muchas de las cosas que interesan y mueven a este vagabundo, y que felizmente, en varias ocasiones han encontrado eco en otras personas, permitiéndonos además conocer gente nueva e intersante, así como reencontrarnos con viejos amigos y personas importantes para nosotros y con quienes por una u otra circunstancia no habíamos tenido la posibilidad de cruzar nuevamente los caminos.

El proceso de consignar cada semana ideas e historias ha sido edificante, divertido; pero también complicado, ya una vez que uno se encarrila nuevamente como imaginauta, resulta difícil parar y seleccionar lo que se publicará o no en este espacio de entre el cúmulo de páginas que se han gestado a lo largo de este año. Ignoramos en este momento si las huellas que se han impreso en estas tierras virtuales son o no las mejores, las más interesantes; pero sí podemos asegurar que en cada una de estas intervenciones va la entraña entera del vagabundo.

Por ello quisimos dedicar esta ocasión para agradecer a los amigos viejos, a los nuevos y aquellos caminantes anónimos, a los que continuamente dejan comentarios en el blog y a los que nos comentan por teléfono o personalmente; pero también a los que no dicen nada y los que incluso hasta por error han se han encontrado con este espacio, con estos pasos. Si alguna de estas líneas han podido mover algo dentro de su ser, entonces, la misión estará cumplida.

Ya vendrán nuevas historias, nuevos versos, nuevos sonidos y nuevas ideas a instalarse en este blog, empezaremos una y otra vez, muchos llegarán y otros tantos se irán, andaremos unos pasos y desandaremos otros; pero la historia de este año y de todos lo que directa e indirectamente han intervenido en ella, quedará definitivamente inscrita en la Historia de este rotundo vagabundo.

De nuevo gracias a todos, y sigamos adelante.

19/10/09

Ciudadanía nacional, ciudadanía cosmopolita y mediación

Variando el rumbo normal de los pasos, una pequeña reflexión sobre uno de los nuevos oficios de este vagabundo.


Refiriéndose al mundo de la literatura contemporánea, el escritor Héctor Abad Faciolince plantea la existencia de dos formas de globalización:

...un casi buena y una casi mala. A la mala voy a llamarla Globalización Mac Donalds, que es una invasión pernicionsa del mal gusto culinario: la bobalización del fast food. A la buena le diré Globalización Google, que es el primer atisbo de lo que será la realización del sueño borgesiano de la Biblioteca de Babel, una biblioteca que, si no es infinita, por lo menos sí es interminable...(1)

Podemos decir que la globalización es un fenómeno que intenta redefinir la realidad como una sociedad planetaria, más allá de fronteras, barreras arancelarias, diferencias étnicas, credos religiosos, ideologías políticas y condiciones socio-económicas o culturales. Surge como consecuencia de la internacionalización cada vez más acentuada de los procesos económicos, los conflictos sociales y los fenómenos políticos-culturales.(2). Hasta aquí, la idea de globalización resulta a primera vista una nueva forma de vida para la comunidad internacional, al abolirse las fronteras de cualquier especie en pro de un nuevo estadio mundial en el que no existen diferencias ni distingos de ninguna clase, como punto de partida hacia una coexistencia armónica y pacífica entre las naciones.

Sin embargo, la realidad dista mucho de este planteamiento; pues al estar dirigido este proceso por las grandes potencias del planeta (especialmente los E.U.), el enfoque que se ha dado se limita exclusivamente al área comercial, como un mecanismo de penetración hacia los países con economías no tan fuertes ni estables.

Los efectos de la globalización no se hacen esperar. La dimensión del mundo se reduce cada vez más y las naciones pobres pierden paulatinamente su independencia como resultado del contexto externo, desenvolviéndose en un juego de relaciones poco equitativas, que en lugar de mitigarse tienden a intensificarse cada vez más.

En vez de moderar el fenómeno de la falta de equidad, la globalización lo ha intensificado. A decir de Joost Smiers:

La globalización económica ha abierto la puerta a las fusiones corporativas, a nuevas empresas que operan a escala global. La consecuencia de ese proceso comercial motivó un cambio en lo que se produce y distribuye, en las condiciones en que se realiza la producción y distribución, y en las consecuencias económicas y culturales de esas actividades...(3)

Atendiendo a lo anterior, y ya situándonos propiamente dentro del marco de la mediación, coincidimos con la dicotomía planteada por Abad Faciolince, visualizándola de la siguiente manera:

  • La primera globalización, que responde a formas de dominio de las potencias económicas, en las que se trata de reducir a los individuos a meros sujetos de consumo, estandarizando costumbres, ideas y formas de vida, y planteando la censura y la represión en contra de todo lo que es "diferente"; es decir, lo que atenta a los intereses particulares de los grandes capitales, a través de concepciones maniqueas, en las que se trata de imponer qué es lo bueno y qué es lo malo mediante esquemas piramidales, y en la que la idea rectora es la TOLERANCIA, y que genera como defensa social una exacerbación mal entendida de la ciudadanía nacional;
  • La segunda forma de globalización; que aporta una visión que va mucho más allá de la planteada por Kant en el tercer artículo definitivo de La paz perpetua(4), pues es de carácter vinculante y tiende a la horizontalidad de todas las relaciones sociales, sin distingo alguno, mediante la idea del RESPETO(5); es decir, tiende a la constitución de una verdadera ciudadanía cosmopolita sin discriminaciones de ninguna clase.
La globalización en términos de ciudadanía también reviste un doble aspecto; el primero alude al estatus jurídico derivado del origen geográfico del individuo; en tanto que el segundo, apunta hacia lo establecido en el artículo 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos(6); es decir, aporta un elemento de universalidad al individuo, que lo hace recipendiario de todos los derechos y obligaciones de un lugar determinado sin importar su origen, raza o condición social.

Esta segunda forma de ciudadanía ha cobrado una gran relevancia en las últimas décadas, ya que el fenómeno migratorio se ha extendido a lo largo y ancho del globo, dando lugar a sociedades pluriculturales, y a la necesidad de reforzar esta idea de ciudadanía cosmopolita, ya que las diferentes costumbres, tradiciones e ideas se ven a menudo enfrentadas cotidianamente, siendo el disparadero de múltiples conflictos derivados del no reconocimiento del otro, del rechazo a lo "diferente", y a la defensa exacerbada de nacionalismos malentendidos que no son otra cosa que el resultado de esas prácticas de dominación en la que grupos oligárquicos deciden qué es bueno y qué es malo(7), acrecentando la tensión social.

Visto desde esta perspectiva, la arena dramática de la mediación se amplíay adquiere una connotación de carácter eminentemente transformativa, ya que debe de encontrar su campo de trabajo en la primera forma globalizadora (la McDonalds), que es donde se dan la mayor parte de los conflictos, dada la tendencia generalizada a privilegiar la tolerancia; generando relaciones verticales en las que cada uno de los contendientes siente o intenta estar por encima del otro; y se plantea como misión transformar esa concepción hacia la segunda forma globalizadora (la Gooogle), en la que las relaciones se dan en un plano de horizontalidad y lo que se está privilegiando es el respeto; esto es, que las relaciones se dan en un plano de reconocimiento del otro, tomando en serio las necesidades del otro, resultando como consecuencia que dichas relaciones sean incluyentes y se desarrollen de forma armónica y pacífica.

De acuerdo con Richard Sennett, ...en las sociedades complejas la escena está poblada de una gran variedad de tipos sociales cuyas vidas no comprendemos de forma inmediata.(8)Esta afirmación puede ayudar a clarificar nuestro punto. Si para entender esta variedad de tipos sociales partimos de la globalización McDonalds para establecer las relaciones sociales, necesariamente nos inclinaremos hacia una conducta vertical, en la que nos situaremos en un plano de superioridad frente al otro y a partir de ahí, intentaremos conceder a éste (cual si fuera una gracia real), la oportunidad de existir tal y como es... hasta donde nosotros consideremos conveniente. Como podemos apreciar, dentro de este marco encaja principalmente el concepto o la esencia gregaria de la ciudadanía nacional.

Por otra parte, si nuestra dinámica parte de una globalización Google, todos los integrantes del conglomerado social se encontrarán en igualdad de condiciones , nadie estará por encima del otro, y las diferencias serán reconocidas y respetadas, aún y cuando nos e compartan, porque en este caso el interés es común y armónico, y por tanto las diferentes esferas individuales no se ven afectadas o vulneradas, ya que al haber respeto, existen mayores puentes de comunicación que permiten, de forma armoniosa y pacífica, dirimir las controversias. Esto es, estaremos frente a una ciudadanía cosmopolita.

Así las cosas, encontramos que en los extremos, la ciudadanía nacional puede ser un paradigma gregario, tolerante, vertical y de compromiso, en tanto que la ciudadanía cosmopolita puede ser incluyente, respetuosa, vinculante y de colaboración. Sin embargo, nos atrevemos a afirmar que un concepto no excluye al otro, sino todo lo contrario, ambos conceptos convergen en un punto medio y constituyen diferentes estadios de la evolución social y por tanto se complementan, siendo la mediación un catalizador de ese proceso evolutivo.

La relación entre estos dos conceptos de ciudadanía, actualmente se plantea como una suerte de simbiosis, ya que para poder contar con una ciudadanía cosmopolita fuerte y que se sustente a sí misma, requiere necesariamente de la conciencia plena de la ciudadanía nacional, ya que solamente en el reconocimiento propio (del origen, de lo que se es en educación, tradiciones y costumbres), es posible reconocer a los demás en sus diferencias.

Finalmente, podemos afirmar que la mediación juega un papel importante en esa simbiosis, ya que ésta es una herramienta para equilibrar las relaciones sociales a través del reconocimiento y la legitimación de las diferencias, dentro de un marco de respeto que contribuya a la creación de un estadio social de respeto y pacífica armonía.

Notas
(1) ABAD FACIOLINCE, HÉCTOR.- La literatura como peste en Las formas de la pereza.- Aguilar.- Colombia, 2007.- pág. 84
(2) Microsoft Encarta 2006.- Microsoft Coprporation
(3) SMIERS JOOST.- Un mundo son copyright. Artes y medios en la globalización.- Editorial GEDISA.- España, 2006.- pág. 14
(4) Citado en IL3, Módulo 1, Tema 1, Sección 1 del Bloque Común.- http://campusil3.ub.edu/ubv_download/master0607/course-packages/emp_c006_mexic-es.html
(5) De acuerdo con lo que plantea el filósofo nigeriano Emmanuell Chuwudi Eze en su obra The color of the reason: The idea of 'race' in Kant's antrophology, Kant en múltiples libros, textos y manuscritos sobre antropología y geografía física, establece una concepción racista que postula la supremacía moral de la raza europea (citado por Laura García en La raza y la razón, publicado en www.blogarcolibris.wordpress.com)
(6) Citado en IL·, Op. Cit.
(7) Un ejemplo claro de ello es la "Lista negra"establecida por el gobierno norteamericano conocida como el "Eje del mal", en el que todo aquel país o nación que no comparta sus intereses económicos y políticos, es considerado de forma genérica como "el enemigo", creando estereotipos e ideas preconcebidas en el que ser de origen árabe, por ejemplo, es sinónimo de terrorista.

(8) SENNETT RICHARD.- El respeto. Sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad.- Anagrama.- Barcelona, 2003.- pág. 62

11/10/09

Decisiones

Caminas por las calles sintiéndote perdido, tratando de explicarte por qué justo ahora, cuando todo parecía estar resuelto, a una semana de casarte con Sofía tras dos años de noviazgo, tenías que encontrarte con Ana para dar al traste con todo y descubrir que aún después de nueve años ella es y seguirá siendo el amor de tu vida y no podrás amar jamás a nadie. Estás completamente decidido; sabes que eres lo más sensato que harás en tu vida; pero eso no aminora tus nervios mientras con mano temblorosa tocas a la puerta de Sofía para comunicarle tu decisión...

3/10/09

El reparador de sueños

Basada en la canción homónima de Silvio Rodríguez

Para Silvio, mi reparador de sueños particular,
esperando que nunca olvide
que sólo soñando es posible vivir


(El reparador de sueños Osvaldo Duarte, Argentina)

Corre juega salta se escabulle entre sábanas y almohadas, con su morral de herramientas en la espalda. Es un travieso enanito que se dedica a reparar sueños, aflojando un odio por aquí, apretando amores por allá. Noche tras noche se desliza por los conductos de la luz hasta llegar a los interruptores, cuando todo está vestid
o de oscuridad. Ahí comienza su labor de ajustar y transformar las pesadillas y los malos pensamientos en ideas e historias felices y tan luminosas como los reflejos del polvo de oro y de sol, lo cual, dicho sea de paso, no siempre es muy fácil, hay ocasiones en que los sueños están tan enredados como una madeja de estambre con la que ha jugado un gato, y hay otras veces en que sus propias herramientas se ponen a pelear entre sí, especialmente la llave de perico, que tiene barrida la cuerda y se la pasa hable que hable y molestando a la llave Steelson, que es bien apretada y se siente muy internacional. Pero a pesar de ello, el pequeñito reparador siempre logra hacer su trabajo con los mejores resultados.

En su vida profesional, este pequeño ser ha dado fuerza a seres de todo el mundo. En España, por ejemplo, una vez visitó a un joven taciturno y le dio el don de la palabra entre sueños, por lo que aún y cuando sacó un cero en literatura, tuvo la fortaleza para responder que ese cero era tan redondo como un ruedo taurino. O en México, transformó a un joven autodidacta y con vocación de astrónomo en un grillo violinista que cantaba los cuentos y las historias que vivían en su cabeza, divirtiendo por décadas a los niños que lo ávidos lo escuchaban por la radio y después lo veían en televisión. Pero sin duda, el que más trabajo le ha costado fue un francés que una noche hace siglos soñó que era un sueño, ¡El pobre reparador no sabía a qué hora comenzar, pues el joven dudaba de todo, incluso de si estaba despierto cuando dormía y viceversa! Sin embargo, poco a poco fue poniendo orden y cada cosa en su lugar hasta que su protegido descubrió los cuatro puntos necesarios para acceder a cualquier conocimiento.

Así se la ha pasado el reparador, afanado en realizar su tarea de la mejor manera, corriendo a las pesadillas de las camas de los niños, entregando sueños lindos e ilusiones por doquier. Por eso te digo que si algo cosquillea en tu almohada, si escuchas risitas cerca de tus oídos mientras duermes, no te preocupes ni tengas miedo, duerme tranquilo, que es el reparador de sueños que te ha venido a visitar.

26/9/09

Historia de las historias

Al Sistema de Transporte Colectivo Metro de la ciudad de México, celebrando 40 años de que esa barca de Caronte anaranjada nos lleva diariamente a descender por las nueve dimensiones del Mictlán y nos regresa a la vida de la superficie llenos de historias y haciéndonos parte de su propia historia.




Como todos los días, Ernesto tomó sus cosas y salió a la carrera de la escuela, agitando las amplias campanas (como de catedral) de su pantalón, sin dar tiempo a sus amigos o a la seño Estela de despedirse de él. Tenía prisa, mucha prisa. Debía llegar rápido a su lugar favorito desde hacía unos meses: el Metro, ese gran cienruedas anaranjado que se comía a gente de todas razas, clases y colores alojándolas entre sus tripas para barrenar la tierra y llevarlas por debajo de la ciudad de un punto a otro de ésta.


Desde que lo inauguraron tres meses atrás, Ernesto no había fallado a su cita diaria con el megainsecto; desde que lo vio por primera vez llevado de la mano de su madre, quedó impresionado con el complejo entramado de túneles y posibilidades que le ofrecía todo un universo subterráneo y anunciaba la llegada de una nueva era de moderinidad y progreso a la ciudad. No tenía claro si su fascinación por este medio de transporte se debía a las noticias del esqueleto de mamut o por el adoratorio mexica dedicado al dios del viento, Ehécatl, que encontraron durante su construcción, o al hecho de sentir que, como personaje de Verne, tenía la posibilidad de viajar al centro mismo de la tierra; pero cada vez que entraba en sus túneles, se transformaba, era otro fuera del tiempo y del espacio y su espíritu se fundía con el tren que corría a toda velocidad hacia todos los puntos de la ciudad.

Ahí, deambulando en los vagones, Ernesto con sus diez años, descubrió su verdadera vocación: sería un imaginauta del metro, y aunque al comunicarlo en la escuela a sus compañeros fue el centro de burlas y ofensas, no le importó, la decisión estaba tomada y no existía la menor posibilidad de dar marcha atrás. Así que, aprovechando que mamá y papá regresaban tarde del trabajo, Ernesto recorría diariamente, al salir de la escuela, todas las estaciones, de Zaragoza a Chapultepec, de Tacuba a Taxqueña y de Tlateloco a Hospital General, aprendiendo de memoria todos los ascensos, descensos y transbordos de aquellas cuarenta y ocho estaciones que lo componían en sus casi 45 kilómetros de longitud.

Pero su gusto, su verdadero placer no era tanto el viajar de un lado al otro, sino observar muy atentamente, mientras viajaba, los rosotros de todos los pasajeros que le acompañaban en el vagón, ya que absolutamente todos tenían una historia qué contar, y él, como buen imaginauta las debía descubrir y consignarlas en un cuaderno específicamente adquirido para llevar una bitácora de todas ellas.

De esta forma, Ernesto fue consignando en su cuaderno cientos de historias, de todos los talantes, desde la de aquel señor de gafas que escondía su rostro tras el periódico para no ser descubierto en su calidad de espía internacional, hasta la de aquella señora marciana que por cabellos tenía decenas de transmisores cilíndricos mal envueltos en una pañoleta amarrada por la nuca; pero que de nada le servían para encontrar el camino de regreso a su planeta.

Poco a poco, además de descubrir historias, descubrió que podía platicar con aquellos gusanos gigantes que poblaban el subsuelo, y su labor de imaginauta se hizo más sencilla, ya que cada vagón le contaba de aquellas historias extrañas, dolorosas o divertidas que sucedían mientras Ernesto debía permanecer en la superficie.

Un día, después de poco más de un año de trabajo, Ernesto, cansado de las burlas y de la gente que se negaba a creer las historias que contaba sobre lo que descubría allá abajo, tomó una decisión terminante: entró al metro y no volvió a la superficie, dejó de contar historias, y finalmente fue feliz, convertido en esta pequeña historia.